30 de març de 2009

Música contra el fracaso escolar

La integración de los estudios musicales es una apuesta que tiene su origen en el siglo pasado. Pero su implantación, lejos de generalizarse, va a pasos lentos. Pese a que el resultado académico de los alumnos de centros integrados de música demuestra que ésta ayuda a elevar el nivel escolar en el resto de materias, sólo el Centro Integrado de Enseñanzas Elementales de Música de Llíria, en Valencia, el San Lorenzo en El Escorial y otro más en Cataluña, completan los estudios reglados con una hora de música y otra de instrumento, dentro del horario lectivo.
"Una vez acaban la Primaria, los niños salen preparados con el grado elemental y, mediante una prueba de acceso, pueden continuar sus estudios musicales de Grado Medio en el Conservatorio", explica Joan Sancho, profesor y jefe de estudios del centro de Llíria, pionero en España en integrar las enseñanzas regladas con los estudios de música desde los 3 años de edad. "De hecho, cuando nos transformamos legalmente en centro integrado en 1998, vino una comisión de 60 inspectores de 9 países de la Unión Europea a conocer nuestro trabajo; los niños les dieron un concierto, que les impresionó mucho", añade.
Entre Infantil, Primaria y Secundaria este colegio forma a 400 alumnos por curso, de los cuales "aproximadamente el 50%" prosigue sus estudios medios en el Conservatorio de música. "Aunque aún son demasiado jóvenes para pensar si tienen un futuro excepcional o quieren llegar a tocar en una orquesta", ironiza el profesor.
Ahora, el reto de este equipo de 36 profesionales de la educación -que combinan su formación musical con licenciaturas de psicología, pedagogía y puericultura- es aprovechar la ola de escolares extranjeros en las aulas con el objetivo de que uno de ellos llegue a tocar en la Banda Juvenil o en la Orquesta Sinfónica. "Sería una fusión de culturas. Es encantador ver cómo quieren aprender y aprenden enseguida".
La música recorre todas las arterias educativas del centro, incluidas las clases de niños con necesidades especiales, a los que se asigna un profesor y se les hace una adaptación curricular para que no se pierdan nada. En este campo, Manuel Tomás, que fue el que diseñó el argumentario normativo para que el centro de Llíria llegara a ser integrado, ha concebido desde la dirección en el Conservatorio de Torrent un proyecto específico para niños discapacitados, que se presentó el pasado miércoles en el Congreso de Música.
El proyecto Tots músics, tots diferents, en el que participan instituciones públicas y privadas, puede lograr que un niño con discapacidad puede llegar a tocar algún instrumento. El proyecto "está dirigido a alumnos entre 8 y 12 años que se inician en el estudio profesional de la música", afirma Tomás, quien cree que "estas enseñanzas no han sido disfrutadas por el colectivo de discapacitados".