12 de març de 2009

Dansa 0-3 anys

Los bebés también disfrutan del arte
La capacidad de los niños para apreciar un espectáculo de danza, a debate en la Facultad de Ciencias de la Educación de Granada.
¿Cómo reaccionan los bebés a un espectáculo de música o de danza específicamente creado para gente pequeña? Miran con la boca abierta, dan sus primeros pasos o pronuncian sus primeras palabras, entran en el escenario, lloran desconsoladamente, se ríen a carcajadas, besan al niño de al lado o se acurrucan junto a los instrumentos. Quizá no aplaudan ni digan 'bravo', pero eso no significa que no aprecien el arte. Así se puso de manifiesto ayer en una charla-debate en la Facultad de Ciencias de la Educación moderada por el profesor Víctor Neumann y protagonizada por Omar Meza, coreógrafo y director de la compañía granadina Da.Te Danza.
El encuentro, al que asistieron profesores y alumnos, fue una iniciativa de la Asociación Granadina Cultura 0.18. Este grupo es el promotor de los encuentros Mimarte, que desde hace tres años programa con mucho éxito espectáculos de teatro, música y baile para niños de 0 a 3 años.
El profesor Juan Mata recordó que la danza y la música para la primera infancia son iniciativas «sin antecedentes históricos». «Un bebé tiene experiencias sensoriales, emotivas, de percepción... ¿Puede tener una experiencia artística? Es una cuestión que se está respondiendo ahora mismo», aseguró.
«Los bebés tienen capacidad de sentir, de soñar, de emocionarse... Son seres humanos, no objetos», resaltó el coreógrafo Omar Meza. A su juicio, los niños pequeños, como personas que son, también tienen derecho al arte y pueden disfrutar de él. El coreógrafo cuando diseña un montaje para público infantil, no piensa en enseñar, sino en transmitir sus creaciones y, a través de ellas, hacer un mundo mejor. Sin embargo, expresó su total apoyo a los maestros en su labor educadora. «Los profesores de Educación Infantil son creativos y tienen unas capacidades increíbles, pero muchas veces son menospreciados y no se atreven a utilizar la danza como una herramienta de su trabajo. Sólo hay que levantar su autoestima», dijo.
El director artístico de Da.Te Danza explicó que ha dado clases de baile a profesionales, niños, adultos -entre ellos muchos educadores-, ancianos, chavales de la cárcel o discapacitados, y ha descubierto que la clave es el respeto. «No hay nadie malo, sino chavales tan creativos que te hacen trabajar mucho más -destacó-. A veces, los niños buenos, calladitos, tranquilos... son niños frustrados, con miedo. Y yo trato de romper ese miedo. Puede sonar fuerte, pero en mis clases intento que los alumnos, niños o maestros, sean animales. Tenemos que recuperar esa parte humana».